Fredy Massad: crítica y arquitectura

Nací en Banfield (Buenos Aires, Argentina) el 9 de septiembre de 1966. Estudié arquitectura en la Universidad de Buenos Aires. Junto con arquitectura, estudié fotografía. Durante mucho tiempo realicé fotos de arquitectura y trabajos más personales, los cuales expuse hace varios años. Entre mis aficiones se cuentan el cine, Boca Juniors y la celeste y blanca –más, de la mano de Maradona-. La telerrealidad y los programas de vísceras son una de mis debilidades, me ayudan a entender el mundo en qué vivimos.

Soy arquitecto y crítico de arquitectura. Mi interés es desentrañar qué está pasando en los procesos creativos y de pensamiento de la arquitectura actual. Mi trabajo se concreta fundamentalmente en artículos que se publican regularmente en diferentes medios y en nuestro propio blog. Es un trabajo que desarrollo desde la particular ventaja de ser independiente, libre de compromisos y sin el apadrinamiento de nadie y que me permite la posibilidad de trabajar desde cualquier localización.

¿Cómo llegaste a hacer este trabajo?

Las cosas siempre suceden por algo. Hay un gran componente obsesivo en todo esto. Mi trabajo siempre fue tendiendo intuitivamente hacia lo que estoy haciendo hoy. No fue algo ni meditado ni que simplemente ocurrió. Inconscientemente fui llevando toda mi experiencia, mi potencial y la intervención del azar hacia la consecución de un hacer que me permitiera trabajar independientemente. Previamente ejercí como docente en la facultad de arquitectura, una tarea que sigo haciendo esporádicamente por invitación. Tal vez esa tarea de docente me brindó un mejor aprendizaje que el que adquirí como alumno.

¿Por qué estudiaste arquitectura?

Estudié arquitectura un poco por casualidad y bastante por intuición. Comencé ingeniería civil: fracaso total. Pensé que por ahí iban mis cosas, pero no. Cuando dejé ingeniería pensé en estudiar cine, pero acabé anotándome en arquitectura porque me pareció que iba a proporcionarme una formación más integral y sólida. Por lo menos, era la diferencia que noté entre lo que ofrecían los programas de estudios de arquitectura y los de cine en Buenos Aires en aquel momento.

¿Te han servido de algo tus estudios de arquitectura? ¿Para qué?

Sí, sin duda. La arquitectura, para quien realmente se quiere comprometer con lo que hace, te otorga una formación muy amplia y te abre un abanico muy grande de posibilidades de acción y capacidad de reflexión. A partir de ese bagaje, uno empieza a formarse cuando deja la universidad. Sales de ahí con las herramientas básicas pero después hay mucho trabajo por hacer en la formación personal, pero de eso se trata.

¿Consideras que lo que haces es arquitectura? ¿Te sientes arquitecto?

La profesión hace tomar caminos y actitudes muy diferentes. No comparto las actitudes de muchos colegas pero indudablemente me siento Arquitecto. No solamente como diseñador o constructor sino desde la dimensión mental, de cómo construir mi comprensión sobre la realidad.

¿Echas de menos proyectar edificios?

A veces sí. En este momento realmente la arquitectura está en un periodo muy pobre a nivel de propuestas, supongo que no estar dentro del campo práctico te alivia un poco y te permite una cierta distancia crítica. Pero sí, ciertamente a veces se echa de menos no estar involucrado en la parte proyectual de la arquitectura.